LAS RELIGIONES, COMO LAS LUCIÉRNAGAS, NECESITAN DE OSCURIDAD PARA BRILLAR. Arthur Schopenhauer

jueves, 6 de mayo de 2010

OVNIs en Zamora: Encuentros de altura

El investigador zamorano Marcelino Requejo incluye en su libro «OVNIS, alto secreto», cuatro casos de avistamientos en la provincia, uno de «los puntos calientes» de todo el país. Para apasionados de los fenómenos extraños y también para los más escépticos. Este es el público potencial al que el investigador zamorano Marcelino Requejo dirige su libro. El título, «OVNIS, alto secreto», esconde en su interior una relación de avistamientos y contactos corroborados por las personas que pudieron estar presentes, y que ofrecen sus impresiones al respecto. Entre los casos más sobresalientes, Requejo incluye cuatro que se desarrollaron en distintas fechas en Zamora, una de las zonas más prolíferas del país, sobre todo en Aliste, Benavente y Sanabria. El autor mantiene que la provincia ha sido el escenario de múltiples avistamientos, aunque en la obra recoge los que le han resultado más interesantes desde el punto de vista de sus investigaciones. Todos ellos, sostiene, corroboran algo sobre lo que, personalmente, no tiene ninguna duda: «Son de una civilización muy superior a la nuestra».
BEGOÑA GALACHE- Ni playas, ni concentraciones de negocios, ni competiciones deportivas. Pero Zamora es uno de los «puntos calientes del país», al menos en avistamientos de los llamados OVNIS (Objetos Voladores No Identificados). Algunos de los más espectaculares, y sobre los que existen testimonios de personas que aseguran haberlos visto, aparecen en el libro del zamorano Marcelino Requejo, «OVNIS, alto secreto». Unos fueron noticia en su día, y otros secretos que guardaban con celo sus protagonistas tras una experiencia supuestamente extraterrestre en Otero de Bodas, Galende, Robledo y Villarino Tras la Sierra. Aunque el trabajo se centra en estos cuatro casos dentro de la provincia, las investigaciones de Marcelino Requejo durante las últimas décadas apuntan, como él mismo explica, «a innumerables avistamientos más».

El investigador zamorano Marcelino Requejo, con un ejemplar de su libro sobre el fenómeno OVNI

La mayor parte de ellos se han producido en zonas de Benavente, Aliste y Sanabria, sobre todo en las dos primeras, que conforman esa «zona caliente» que afecta también al oeste con Portugal y al sur de Galicia. Y siempre, precisa, unas constantes, «porque hay elementos idénticos en todo el mundo, con lo cual hasta los más escépticos se quedarán con la duda cuando lean el libro».

Uno de los relatos que recopila el investigador tuvo como escenario Villarino de la Sierra. Lo ocurrido se remonta al 2 de febrero de 1994, a las 23.15 horas. Y quien lo relata es Clemente Gago Faúndez, policía nacional ya jubilado y que durante algunos años trabajó como conductor para el entonces Príncipe de Asturias, Don Juan Carlos.

Cuando conducía en dirección a su domicilio, en Sejas de Aliste, observó en un tramo que terminaba en una curva un «enorme resplandor blanquecino». Pensó que era un transporte pesado y se desvió a un lado para esperar. Al comprobar que no pasaba ningún vehículo volvió a incorporarse y vio algo que se alejaba volando muy despacio hacia Portugal. Lo describe como una «circunferencia enorme, de al menos 500 metros de diámetro. Por dentro llevaba muchas esferas de color azul celeste o violeta intenso». Ante esta imagen, prosigue, no me atreví a bajarme del coche; aquello era tan grande que sentí verdadero terror. Nunca he visto nada tan grande que pudiera volar».

Cuatro años antes, el 25 de diciembre de 1990, un matrimonio circulaba a las diez de la noche por la carretera hacia Robledo de Sanabria cuando frente a ellos surgió, cuentan, un punto luminoso de color amarillo que se agrandaba por instantes. «Cada vez se hacía más grande y venía como flotando sobre la carretera hacia nosotros», relata el conductor. «Cuando ya la teníamos prácticamente encima, di un volantazo y nos salimos. Quedamos parados en un desagüe de la cuneta. Fue todo muy rápido. Era enorme y pasó como una bala, por el centro de la carretera».

Pero uno de los sucesos que más ha llamado la atención del investigador tuvo lugar el 27 de octubre de 1978, cuando José Luis Gómez pudo ver cómo un objeto volador le siguió durante casi 20 kilómetros mientras viajaba de Zamora a Sanabria. A las seis y media de la tarde, poco antes de llegar a Ferreras de Abajo, José Luis se percata de que tiene compañía. A su izquierda, «una esfera rojiza, suspendida en el aire a pocos metros del suelo, se desplazaba a su misma velocidad sobrevolando los campos contiguos a la carretera», explica Requejo.

En un momento dado, José Luis comenzó a lanzarle ráfagas con los faros de su coche. «La bola roja respondía de una forma muy curiosa: en un instante se achataba y quedaba como una elipse, y formaba a su alrededor círculos de colores, y la zona central se ponía de color anaranjado. Después volvía a tomar la forma de una bola roja. Lo hice unas cuantas veces y siempre respondía igual». El objeto le siguió hasta cerca de Mombuey, cuando se alejó en dirección a Orense.

Otro OVNI que acompañó a un conductor en Zamora se avistó en agosto de 1979, cuando Esteban Martínez viajaba entre las localidades de Puebla de Sanabria y Ribadelago. «Antes de comenzar a subir el alto de Cubelo apareció por mi derecha, como a unos cien metros, un aparato en forma de lenteja que iba volando a mi lado. Era algo más grande que un coche. Tendría unos siete metros y el color era como el aluminio, pero muy brillante. Me siguió durante un kilómetro, hasta llegar al alto de Cubelo. Allí se separó del pueblo y lo perdí de vista». Todo un encuentro de altura.

«Una de las mayores oleadas de objetos tuvo lugar en 1974, una exhibición descarada»

Marcelino Requejo, cuyo libro ha prologado J.J. Benítez, admite que una de las mayores dificultades a la hora de recopilar testimonios sobre OVNIS es el «miedo al ridículo» de las personas que los han visto, «algo que viene ocurriendo desde los ochenta». Una de las mayores oleadas de objetos voladores no identificados que se ha dejado sentir en Zamora y en el resto del país tuvo lugar en 1974. El objetivo de estas apariciones, considera, «no responde a una lógica, y más bien es una exhibición descarada, como un teatro, porque tampoco sabemos lo que quieren y es un fenómeno que se enfrenta con el absurdo».

En sus conclusiones, Requejo aporta una teoría que se fundamenta en las dimensiones. «Nosotros vivimos en tres dimensiones, pero probablemente existan otras civilizaciones que lo hagan en seis». Ello explicaría, detalla, «que veamos una parte del fenómeno, pero no es su totalidad, porque estaríamos ante una puerta dimensional». Él se muestra optimista con respecto al acceso a expedientes hasta ahora ocultos. «No tardando mucho se va a saber más, porque ya no se puede ocultar datos por más tiempo, y pienso que se está levantando la mano. Consciente de la «sensibilidad» que es necesaria para abrir la mente a este tipo de experiencias, Requejo finaliza su libro con una alusión a los artistas, en concreto al poeta Octavio Uña. «Crean belleza valiéndose de una receta mágica que incorpora tan sólo dos ingredientes: imaginación y paradoja».

LOS SUCESOS

Galende
Avistamiento en 1979 de un objeto metálico de siete metros que siguió a un coche.

Otero de Bodas
Año 1978. Esfera rojiza suspendida en el aire que se desplaza sobre los campos.

Robledo de Sanabria
Punto luminoso y amarillo que se agranda por instantes, a unos metros sobre la carretera. En 1990.

Villarino Tras la Sierra
Circunferencia de 500 metros de diámetro con esferas interiores de color azul celeste. En 1994.

http://www.laopiniondezamora.es/

1 comentario:

KarlosKa dijo...

cuando quieras te dejo el libro...

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